viernes, 28 de septiembre de 2012

LEANDRO ALVA



DESTINO
Las cabezas de la hidra miran su reflejo en el filo de la
daga, que las podará definitivamente del arbusto
animal que da sustento a sus venenos. Pero... ¿qué se
alzará de ese futuro charco de inmundicia decapitada,
de esa atroz posdata del acto heroico y su destino
inexorable?
La hidra tal vez no sea sino el preámbulo de una
monstruosidad aun más robusta. Entonces, ¿vale la
pena matarla? ¿vale la pena dejar de soñar la criatura
futura que emergerá de la ponzoña, y asesinar al
infierno multicéfalo?
Hércules tiene miedo, tiembla y no se hace estas
preguntas, pero confusamente vislumbra lo que
vendrá. Sin embargo, no frena su brazo ni su daga
violenta.
La hidra se seca, parece un pulpo abandonado
en medio de un paisaje lunar. De su derrota salen
chispas que pudren el viento.
Y ahora... ¿quién sabe a dónde irá el sol? Hércules
comienza a caminar hacia el fin de la tarde.
No sabe.

3 comentarios:

  1. ...de su derrota salen chispas que pudren el viento...y Hércules se va...
    Lo veo sin destino cierto y, quizá, sin saber si mató o despertó, triste, potente y duro, gran poeta !!

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  2. ...de su derrota salen chispas que pudren el viento...y Hércules se va...
    Lo veo sin destino cierto y, quizá, sin saber si mató o despertó, triste, potente y duro, gran poeta !!

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