lunes, 14 de septiembre de 2015

ALFREDO LUNA



COMO LOS ÁRBOLES, NO PODEMOS HUIR

ese tiempo, cuando tu cuerpo era
una tempestad espléndida de proezas fabulosas,
no pude resistir la tentación de mirar el universo
con ojos de árbol y nube: me colma
la embriaguez de esos días demorados.
yo, diosa en trance, persisto
implorando pan y socorro

Tú, a lo lejos, eres la parte más sombría de mi fe.


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