lunes, 14 de septiembre de 2015

SILVIA MONTENEGRO



PLAZA MISERERE

No soy ellos
pero entre ellos escribí la sombra.

Borré la sombra y encontré un túnel.
Había una desembocadura
y era una plaza
con restos de mí entre las palomas.

Una gran puerta se abrió.
Una herida se abrió.
Era yo una paloma sin canto.

Fui entonces a tenderme bajo el silencio del biguá.
Quise escribir eso y decir la luna canta como Amy.
Pero mi voz es un tren que no frenó.
Un tren que siguió caminos sin ungir antes del vacío.

No soy ellos pero entre ellos veo mi rostro.

Puse mantel de flores y serví agua en una copa azul.
Vino hacia mi mesa el zumbido de los que duermen en mantas húmedas.
De mi brazo nació una araña, un hilo negro y dulce
sosteniendo lo insostenible.

No soy ellos pero con ellos me hundí en la noche.

Lo real es un pasillo en demolición.
No sé qué me pasa, en qué vida soy.
En quién escribo cuando los recuerdos llegan
y quedo sin blindaje, sin techo lo púrpura.
En las horas sin pájaros
soy ellos entre sus rostros aunque no vea el mío.

Hay días así,
desmoronándose.

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