miércoles, 23 de enero de 2013

RUBÉN VEDOVALDI.



HAY UN FOGÓN, UN CLARO SOLIDARIO

apagaron la lámpara de fiesta
en el pecho de Juan
los que no pueden apagar el día

quebraron un destello de alegría
en la risa de Juan
pero encendidas siguen las estrellas
... en su frente
a su espalda
y es una hoguera viva en los pobres cada hogar

recortaron un ala de sueño
de la infancia de Juan
pero le quedan puños todavía
y a los hijos de Juan a los amigos
un cielo en cada rostro
las miradas
una alta fogarata parecida a la aurora de los pájaros

apagaron un poco de la sangre
de Juan de Pedro María o Rosario
pero la rosa sigue
el río sigue
vuelve la sangre al cauce
sube alumbra;
el fuego de la gente permanece encendido
detrás de Juan y delante de Juan

a los costados de cada apagón
hay un fogón que se reagrupa y crece,
un claro solidario agita entre las sombras
se mueve suda ayuda
golpea puertas marcha
grita trajina y canta
cae y canta,

no lo apaga la noche de mil siglos!

domingo, 20 de enero de 2013

GIANNI SICCARDI



PREGUNTAS
Sentado en su silla envejecida
el anciano interroga
a la noche.
           
Afuera
el árbol triste
cubierto de pájaros
sostiene el horizonte.
Las cenizas adormecen
los muelles de la noche,
El cielo sangra.
           
Dónde están los caminos
que dibujaba el sol?
Dónde están los días
en que el amor cantaba?
           
Esta es la hora nupcial.
Las sombras se detienen
al borde de la casa
pero entran rumores
voces impetuosas
siluetas de otro tiempo.
           
Cuando el anciano cierra los párpados
empieza la boda
entre el crepúsculo y la noche.
Cuando abre la boca
unas pocas palabras secretas
atraviesan su vida.
Una dicha intransferible
lo mira desde su juventud.
Con los ojos cerrados
entrega confiadamente su pasado
a la noche que comienza.

lunes, 7 de enero de 2013

¿Quién habla de escribir? El escritor no, lo que le preocupa a él es otra cosa.

VIRGINIA WOOLF



domingo, 6 de enero de 2013

PATRICIA RODÓN


DE CACERÍA

Cuando salimos a buscar mundos
a encontrar palabras que pesen menos que el aire
escucho voces que van de mí a mí
y bocas que se mueven detrás de un abanico.
Entonces quiero decirle cosas que vayan de él a él
pero cien niños atraviesan corriendo mi garganta
y la luna vuela como un pájaro contra el anochecer
El se roba las lápidas se roba las costumbres
toma nota de su propio escándalo y se alegra
cuando me toco y me agito y embellezco
ante sus ojos de mercenario pulido como lupas.
En tanto la ciudad entra y sale indiferente de las sombras
y somos como dioses cazando en limousine.

sábado, 5 de enero de 2013

VALERIA CERVERO



breve espacio para
r e m o v e r
arena de
desaires

escondidas de hoy
bajo mirada
aquí
casi en el número
incontable

desfiguro
tu suspiro mi voz el aire
en a b a n i c o

casi latiendo
antes de decir