miércoles, 15 de febrero de 2017

MARTÍN RANINQUEO



POEMA ROJO

No, no era la respiración del sol
color manzana purpurando el monte.
No eran pétalos de claveles rojos
que algún dios irradiaba desde el cielo
sobre la untuosa espera de la turba
Tampoco era la luz de Marte dando
pinceladas en la tela de nieve.
No era el diablo arrojando una copa
de vino tinto en una boca de tierra.
Poetas, era sangre de un soldado 
en las islas de la niebla.

SANDRA PASQUINI



POEMA 

Son más de las cuatro
estoy aquí
buscando una alternativa
a la absurda obstinación del lenguaje
pienso en tus sospechadas sombras
en cada uno de tus disfraces
en esa carcajada frágil
a punto de hundirse en el atardecer
tengo el paladar lastimado
de tanto chocar con las palabras
estoy aquí
recontando las formas que inventa el silencio
con esta certidumbre dibujada a lápiz
en unos minutos más
va a sobrevenir el hartazgo de pensarte
y voy a trazar un círculo pequeño
con mi dedo índice sobre el papel
para encerrar las siete letras
que dicen tu nombre
y sigilosa
impune
y deliberadamente

aplastarlas contra el olvido.

MAXI IBAÑEZ



LA VIDA COLIBRÍ


La vida colibrí esquiva las espinas.
Donde  ayer fue peligro  
la memoria se vuelve guarida
y el recuerdo es el néctar preciso
que la flor ilumina.

La vida colibrí escapa al desatento.
Flechazo de arco iris
cual ofrenda a los ojos despiertos
invisible al mirar del olvido
con sus párpados lentos.

La vida colibrí no se vive sin magia.
Destella lo sagrado 
dibujando en el aire con gracia
su bastión de color fulminante
alquimista con alas.

La vida colibrí se marchita y no muere.
Un corazón de polen
su ritual de semillas enciende
presagiando hacia el sol flores nuevas
que el colibrí ennoblece.

Es como el colibrí,
así es la vida…
Tan bella y colorida
tan fugaz y sencilla.

LUIS PALACIOS



DOS

Esos dos, esos con polvo en las de goma, esas medio limadas del borde de afuera y que tienen kilómetros de visiones y medio remendado el pasado. Esos dos que han podido escuchar el mismo crujir, el de todas las estructuras posibles pero que han caminado la ansiedad existente en el orbitar del sol y que todo pueda detenerse hasta la exasperación. Esos dos que se han rastrillado los cachetes con inquisiciones y culpas de niños. Niños, ya no son niños,  son la decima parte del niño. Esos dos duendes pergeñados en nidos de suburbios ausentes, pequeños convivios e infiernos arremolinados desde la panacea del orden y el progreso.
Esos dos, esos que se besan, esos que se besan desenfocando a la oscuridad de la realidad, esos que no les importa nada más que la otra boca. Tienen focos entre los labios. Bocas en las plazas. Pero tu boca.
Esos dos que liman la inquietud entre la combinación de sus sueños. Esos dos que se conocen a lo que huelen. Se sacan la cera de los oídos, están tan cerca de mirarse los piojos. No, no ya no son niños y tampoco monos. Esos dos putones que no saben que se aman y que no saben porque se alteran ante la presencia del otro. Ellos saben hacer el amor entre las cucarachas. Tampoco se han asustado. Esos dos benditos que de tanto perder no le temen a perder, ley inicial del perpetuo asombro.

Esos dos que se filtran entre los bloques, se vuelven lava solo para poder pasar al otro lado. Esos dos que van a una velocidad grave. Esos que se estimulan. Si también esos dos. De algún modo triste se riegan. Y se duermen y se vuelven a despertar. Y se cansan, y se conectan y se desean y se extrañan y que se han acostumbrado demasiado a estar a favor del adiós.

martes, 13 de diciembre de 2016

CLAUDIO ARCHUBI



Poema

El no nacido se cierne sobre mí, atrapado por
las paredes del cambio. Voy dejando cosas en el Norte.
Pero mi piedra va conmigo.

        Las estatuas están quietas bajo la lluvia,
abrazadas por las raíces, unidas a los grandes árboles
de la belleza.

       Pronuncian su palabra lenta, la pronuncian
para mí: “llevas tu piedra, también nos llevas”. 

JULIO SALGADO



FU MANCHU Y SACRILEGIO


Serpiente de la luz.

Oh sí serpiente. Blanda sobre las cáscaras de las piedras invertidas
       en los ojos de un mago
       tus ojos transparentes germinan a la sombra danzando en
       algunas de tus escamas.

A un año de los tristes
       los pilotos del desierto se ríen en tu sed mientras la flor sale
       desde tu calavera.

Oh sí serpiente, tu piel surge contraria y sabe dividirse con las
       piernas mezcladas en collares.

Vientre dulce de las abejas muertas, explotas como pañuelos
       de diversos tamaños en los dientes de un loco
       mientras el mágico dolor de la sorpresa ayuda a que vivas,

       Hechicera.

jueves, 17 de noviembre de 2016

JOTAELE ANDRADE



ESOS PEQUEÑOS CRÍMENES

ese maravilloso pájaro que hemos muerto
de un golpe
una pedrada
levísimo en el sudario de su aire
en el fino polvo que opaca su plumaje
en el imperceptible gusano que horada su vientre
pesa tanto como un astro

o es la memoria de su vuelo
detenido como un árbol en sus raíces
cuanto ahora se desploma sobre la vajilla y los
                                                        /aniversarios

todo ha sido ese pequeño pájaro
una minucia entre los días y los libros
entre el humo de los incendios naturales y las
                                                                  /lluvias
entre las hormigas y todas las palabras

ahora se desploma y el mundo cumple
riguroso
horarios
giros
estaciones

y nuestra lengua brilla y hace emerger
la oscura moneda para el salario de amor
que puntualmente paga
estos pequeños crímenes