domingo, 30 de septiembre de 2012

"Los poetas son esas personas que experimentan la necesidad de salvar lo que comúnmente no sirve para nada"

PAUL VALÉRY


viernes, 28 de septiembre de 2012

PAULA CARMAN



DÓCIL EJERCICIO PARA EL CANSANCIO

A su balbuceo nadie le reclama
Su lengua lisa lo sabe y la fecunda
Somos -sus crías- formas recién escritas desordenadas
sin vibración
Y con la sabiduría del abandono
Como única placenta.
Un aire de yoga elevado a los huesos de Occidente

Siempre negativa y fulminante, mamá
¿Qué ortografía de cloroformo la durmió de mí?
¿Cuántos verbos me desvistieron
De su sangrísima entraña?

Yo hoy me muero
Brindo con mi vida por dos vasos
De su plástico
Y un cordón impar que por fin nos conecte
Que filtre la imprudencia con la que transmite
(Con la que me ataca)
Sus risitas introspectas
Su recital de ruinas
Desde la fila de los que no aprenden. Ni aplauden

¿Por qué tengo yo que velar a oscuras a la insigne?
Se hizo aniquilar por su parto para cortar
(Para seguir)
Con la pena de la quemadura abierta que le arde
(¡Y cómo le arde!)
Gozosa y tierna como una jauría
Que lame y se relame
(De los labios)
La sangrecita del tibio vientre
Sin músculo
Como un beso
Como moneda número treinta
Que le embaraza de vergüenza los pechos
De su mediocridad triste triste

Se extiende la explicación
(mezcla escasa)
Por el suelo
Sobre el hielo
Sobre la contractura de la lengua macha
Que no entiende al equilibrio y se queda entonces
Cada vez más quieta
Cada instante más anclada al ombligo

Quillas que
Olvidaron al puerto
Me cortan la arena

Lo que a mí me avergüenza es su canto editado
Que en la panza de su hambre
Haya más hambre
Naciendo
Que la taza no alcance
Para tapar
Para mí
De su mano, la herida

Hay una madre que sangra la ley
Y un hijo que se le encueva adentro y al costado
Ella es una ventana en alquiler
(adentro anidan olas por si los barcos vuelven
a su espejo, a sus puertos en flor)

Cuando no puedo dormir, pienso en poesía
Como último recurso para no pensar en nada

LEANDRO ALVA



DESTINO
Las cabezas de la hidra miran su reflejo en el filo de la
daga, que las podará definitivamente del arbusto
animal que da sustento a sus venenos. Pero... ¿qué se
alzará de ese futuro charco de inmundicia decapitada,
de esa atroz posdata del acto heroico y su destino
inexorable?
La hidra tal vez no sea sino el preámbulo de una
monstruosidad aun más robusta. Entonces, ¿vale la
pena matarla? ¿vale la pena dejar de soñar la criatura
futura que emergerá de la ponzoña, y asesinar al
infierno multicéfalo?
Hércules tiene miedo, tiembla y no se hace estas
preguntas, pero confusamente vislumbra lo que
vendrá. Sin embargo, no frena su brazo ni su daga
violenta.
La hidra se seca, parece un pulpo abandonado
en medio de un paisaje lunar. De su derrota salen
chispas que pudren el viento.
Y ahora... ¿quién sabe a dónde irá el sol? Hércules
comienza a caminar hacia el fin de la tarde.
No sabe.

SILVINA GUALA



la noche
grito sordo
de la luna
que inventó un sol
y en su olvido
refleja

DANIEL GONZÁLEZ REBOLLEDO



UN BAR EN ALGÚN PUERTO

Debe ser leve y rosado
esquinando el flamenco de tus sueños,
debe estar al borde, siempre al borde
al filo ineludible de la noche.
Debe tener equívocos burlescos
y el trópico y América y nosotros
escindidos detrás de tanto muelle
con Gomorra también, y un laberinto...
debe escucharse un Son
lenguas barrocas
junto al saber oscuro de la sombra
y un impreciso olor a aguas abiertas
al filo ineludible
de la noche.

JUAN LUCAS ANDRÍN

De 2 a 3 segundos.
Mi amigo Gregorio tiene
un avioncito de madera balsa_
no lo saca al intemperie nunca
y lo tiene hace tiempo
guardado bajo llave/
pero a mí _ me lo presta en los sueños/
me elevo en él
sobre las casas y edificios de la ciudad
escapo así de su bostezo
esquivo los carteles los árboles las antenas
hasta que
comienza a desinflarse como
los salvavidas _ en los océanos íntimos
de la niñez/
voy a dar entonces
a un mínimo jardín de árboles bajos
donde Sol (la hija de Gregorio)
me cuenta sobre ranas transparentes
e insectos que ellas sola descubre
en su inocencia de mujer maravilla/
pero al regreso
de ese mundo que dejamos atrás
yo sigo fatalmente acá
y Gregorio caminando por el cuarto
donde espera
que ese avioncito
sea al menos
alguna vez _ de nuevo
de papel.

viernes, 21 de septiembre de 2012

“La poesía es el único trabajo espiritual”
STÉPHANE MALLARMÉ

JORGE ARIEL MADRAZO


Cuando ella se desviste
su desnudez moja las hojas de palma
de la noche
jugos que ningún dios concibió
raro pimiento de la fertilidad.

Cuando se desviste deja tras sí
variados bienes
íntimos:
zarcillos de plata de Grecia
perfumes a cedro del Líbano.

Cuando torna a vestirse se desnuda
de su mismísimo yo
su almacarne abrasadora.

Su desnudez hamaca los derribos del aire.
Su cuerpo murmura más que el otoño.

LUCIO L. MADARIAGA


A LA SOMBRA DEL TILO

Viene del monte un aroma a casuarina
y lujuria recién lavada
                                         que me envuelve

Arrojo los dados minerales:
números tallados por la constancia del viento
                                         astillan mi suerte
Ella gotea hacia arriba y cae
                                                   desnuda
      pero dispuesta

No hay dádivas para este corazón
                        señor de la mañana

Altagracia en derredor, no tengo más verdad
que un salvaje palmar
                                     y el éxtasis en puntas de pie
de saber que este amor
                                        se come
con las manos.

ANA DANICH


VIAJE GÓTICO

Mi madre compró un pasaje a Siberia.
Yo viajaba en un tren hacia la estepa
con los ojos llorosos de tristeza,
una larga formación iba marchando,
retumbando entre los abedules
que pintaban como un lápiz de la noche
sombras de acero sobre las vías muertas.
Era lejos, tan lejana aquella tierra
que tardé en llegar cincuenta años,
desde la ventana izquierda del vagón
alcancé a divisar un cementerio
oculto en el páramo sombrío.
Se abrieron al instante las compuertas,
rodó el equipaje sobre el hielo,
apenas despuntaba la mañana
un sol errante se clavo en mi frente
nevada se anunciaba la llanura
detrás, el aullido de los lobos,
oraciones suníes como ecos,
repicaban el grito de los tártaros.
Con mi pie rocé la tierra helada
la mano de un fantasma prisionero
sujetó mi zapato entre sus dedos.
Me miró con los ojos del exilio
enjugó sus lágrimas en mi manta,
anudándola en la cruz de una lápida.
Me acerqué sigilosa hasta ese mármol
que yacía en la fría tundra ártica
y esculpido observé su nombre
en los huesos de una bella calavera.
Mi madre compró un viaje a Siberia.

DIEGO L. GARCÍA


FINAL SIN ALEGORÍA

Los frutos maduros de un árbol
son el último impulso del verano.
Esos jugosos tesoros
que han sobrellevado con elegancia
las exigencias de la ley natural,
parecen remitir a un mensaje
trascendente.
Sin embargo
a su alrededor
los perros se echan a rascarse
y un niño de pronto
llega para arrancarle las hojas
justo a tiempo.

ROGELIO RAMOS SIGNES


EL LLORAR DE LOS LLORARES

Y lloré por algo que yo no entendía.
Y lloré con ella.
Y el viento golpeó la puerta.
Y protesté “¡Qué elemental es el viento!”
Y Dios -que por entonces
era ayudante de cocina- dijo
“Ya está bien. Acompañar la comida con lágrimas
hincha la panza”.
Y ella dejó de llorar.
Y yo dejé de llorar con ella.

PAULINA AILÍN ALIAGA


LA PEQUEÑA QUERIDA


En el espacio de la gran casa,
allí, en la calma
de la mesa servida,
desearía entibiar la muerte
y preguntarte, pequeña querida,
¿cómo se honra la espera
cómo se divide el tiempo
del amor
quién te enseñó la impunidad?

LUIS RAÚL CALVO


La Caída

Uno retiene las cosas
para llamarlas por su nombre
pero no es el nombre
lo que predispone al vacío.

Uno precipita con sus ojos
la caída del mundo
para inventar otras regiones
que nos devuelvan lo perdido.

Pero ¿Quién se esfuma
por las blancas colmenas
como una mujer perturbada
por los comensales en ruinas?

La memoria en llamas
invade otros tiempos.

JORGE PAOLANTONIO


CASIDA DE LA CEGUERA

nada estaba oscuro cuando Borges dijo: apenas veo
y entró inseguro a esta vereda de la calle Venezuela
y a la muerte
donde persiste el hedor de biblioteca
y el polvo de las estanterías

el hombre está lejano    
nadie lo mira detrás de su epitafio
arrancado de runas y crucifixiones
de patria incierta  y ancianidad medida
con cucharitas prestadas
por la ceguera londinense de Eliot

dicen que Milton y Tiresias lo empujaron
a presagiar que Argentina no sería un paraíso
y por eso
nadie se ocupa de su destierro 

los desvela    el aleph
por donde pasan infinitos versos
que auguran laureles
tan eternos
como los adoquines de San Telmo

nada está claro
ahora
que yo tampoco veo

sábado, 15 de septiembre de 2012

“La poesía es la quinta pata de todos las cosas”

Hugo Toscadaray



JORGE BOCCANERA

ARDER

Cuando nos besamos trituramos un ángel.
Su última voluntad será nuestro deseo.
Tiempo habrá para escupir sus vidrios de colores,
              su sombrero de plumas,
barajas manoseadas por tahúres y ahora

hay que hacerlo entrar,
ofrecerle licor (que él viene de morirse),
acercarle una silla (que lee en la oscuridad).

Dirá sus baratijas,
su forma de guiarnos al secreto de la vieja
               estación.
Dirá que el vino está hecho de hojas secas,
que puede hacer un fuego con tu rostro y el mío.
(Ni un centavo de luz a su trabajo).

Cuando nos besamos desollamos un ángel,
un condenado a muerte que va a resucitar en
                otras bocas.
No tengas lástima por él, sólo hay que hincar el
                diente
y triturar al ángel.
Abrir tus piernas blancas y darle sepultura.

EUGENIO MANDRINI

LIBERTAD

Escribimos sobre ella
Para no ser demolidos por el día (monótono
         elefante)
ni por la noche (jauría en la memoria).
Para que en esta ciudad tan fría
Su nombre abrigue más que una barricada
         de lana.
Para que los amantes incendiarios no cesen
de brillar como meteoros cuando se apaga
         la noche.
Para que la oscuridad no presida
la mesa, el sueño, lo imposible, el mundo.
Escribimos sobre ella, en fin,
Para no volvernos radiactivos.

Otros poetas, que la ignoran, son felices
                                             o triunfan.

ALEJANDRO SCHMIDT

GRANDES AVENTURAS

Contracara del viaje
esta aventura
es quietud de transparencia

dame tus manos
su anillo nupcial
sin letra ni fecha

aparece su fantasma
este amor
cero para el enemigo
y transfinito hacia tu sangre

te encontré en ríos de aire

agua del sueño
y más allá

diamantes
selvas del azar

no
las grandes aventuras
son tus ojos

¿cómo le fue
a esa vida escondida
que ahora desentierra la belleza?

sobre el gran yo
la cruz del tesoro

aquí
merienda del fervor
pasto lunar

la otra aventura es

ir sabiendo

mientras pasan las grandes ovejas
por el único día del amor.

LUIS OSVALDO TEDESCO

ESO QUE EL VIENTO EMPUJA

fue mi corazón.

Late en ráfagas
pero cae, luego es sangre
que se empasta en las ventanas.

Eso que el viento empuja
suelta el rubor de su vergüenza
y aprieta, aprieta, y su caricia
moja de amor la cama triste
Si el viento empuja, si late lo quebrado.

LEOPOLDO CASTILLA

EL DESIERTO

En el desierto
                      uno es la sombra
la hendidura
por donde pasa la muerte
o el día siguiente
uno vive su tumba
                a oscuras
dentro de su carne,
oyendo como el viento se lleva el día
y el polvoriento mar,
que golpea sin aire
                      contra el aire
su mariposa negra.
Aquí
las constelaciones cargan
al escorpión
y el hombre se envenena
si pronuncia, a solas, su propio nombre en la noche.
Sólo cuando el médano rojo
espanta la luna,
después que el espacio se va devorando,
recién entonces
                      lo que queda de uno
                                             cicatriza.

JUANO VILLAFAÑE

LA ESCENA CONTEMPORANEA

En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha.
En tu calendario arden sólo días de conquista y se muere de frente.
Eran todos los árboles en la tormenta.
Todo caía desde un cielo de vapor y humedad de mundo.
No eran el tumulto ni la gloria, ni una piedra dormida luego de correr el agua.
No eran así, ni la felicidad ni el olvido.
Rodeada de hojas te dejabas ver en la ventana que ilumina el parque profundo,
la noche sin mar
el invierno sin fuego.
Otro calendario vive sin quemarse.
Viven los días que se esparcen en la arena,
con infinitos caballos que regresan del frente.

IRENE GRUSS

ASTIGMATISMO

Fuera de foco.
No es neblina.
Tiniebla no es.
Arbol superpuesto al bosque,
memoria borroneada, superpuesta
sobre sí misma.
Espejismo: lo que se ve
es ambiguo, tiniebla y
luz: pareciera que
Dios no ha separado nada.

RAFAEL OTERIÑO

LAS DOS PROPOSICIONES

Conozco el calor de las llamas,
conozco la corteza donde se oculta la araña,
cuál de los presentes será capaz de resistir,
cuál cederá al influjo de mirarse en el lago.

Conozco las señales,
donde el río se volverá peligroso,
cuándo la corriente empujará mar adentro;
conozco los atajos,los puentes escondidos.

La batalla está ganada,la batalla está perdida :
las dos proposiciones son ciertas.

CARLOS LEVY

EL VINO

No
el trago solemne del salón

digo el vino que está en la fe perdida,
en la noche que aún se estira y en los locos,
vino del silencio y los infiernos de adentro,
ese mismo que anima
la curda feroz del hombre gris que se desata.

Hablo del vino de los bares
que despuebla catedrales,
de las putas y borrachos sin más,
ese que beben los fantasmas sin descanso
como si fuera el mar de los náufragos del alma.

Vino de la vida o de la muerte, qué más da.

Digo beberlo
como el profeta descreído
que quema la biblia para iluminar su horca.

ZULMA LILIANA SOSA

MUJER EN LA COCINA

va a apedrear en cien días de cocina sin la paz en la boca / rabia /¿ acaso no se predica /
tome un cuchillo común / introduzca la hoja y hágala deslizar entre las vulvas ? / despegue bien
la parte de la carne y ábralas como vieiras mórbidas
como delicadas vieiras / lo que hay adentro atrae / sobre todo vivo / que es cuando / la barba y la bolsa / su contendido
atesoran claves del océano / el emblema peregrino / el miedo místico / el santo y la criatura / que sólo sosiega /la boca del gourmet
para e guerrero volador / ella adoba bosque / fríe vértigo alto / y en la trascendencia del ardid / reboza aure de plumífero
ella va a servir / sólo lo áspero.
todo lo que a solas murmura se pudre en la cocina
usted puede salir con la escopeta en la mano / usted puede verlo colgado en los puestos de otoño / él / es primo hermano del gallo / usted puede apostar a desflorarlo
usted puede sufrir la poca erección por la olvidada / tener el pico blando o comprobar el ala redondeada / usted se va a inclinar por el recién sacrificado
y a la hora de elegir / ella dirá " mejor faisana que faisán "
la vestimenta del macho es extraordinaria / pero la carne
el olor de la entrada
sabe su función en cada plato

NORA PERUSIN



CINCO MONEDAS

La muerte mira de soslayo y pide una moneda,
liviana queda en la mano de mi padre,
como el gemido del viento
o cierto blues un domingo de cine, por la tarde.

La moneda baila y brilla en su mano
es una canción que no puedo entonar
“good night sleep light”
mi voz es áspera y vuelve a pasar
como una cinta sin fin

la música da vueltas y no me reconozco
en esa escena
pero la moneda brilla
en la mano desnuda

Ahora la mendiga se apodera de las hojas de ligustro
del paso en el guijarro
de un pasaje de convoyes nocturnos
en otro invierno

ALDO LUIS NOVELLI

A ESTA ALTURA DEL SIGLO

a esta altura del siglo
es imposible escribir
un poema de amor.

cientos de holocaustos niegan
recorrer tu piel
con mi lengua
hasta el centro de tu cuerpo
y beber con voluptuosidad
la copa de tus deleites
en la dimensión inefable del deseo.

estoy aquí
frente a tu cuerpo desnudo
erecto y caliente
y aún así creo que está todo perdido.

miro la noche por la ventana
y bajo los carteles de neón
un niño sucio y descalzo
parte su trozo de pan endurecido
y le da la mitad
al perro pulguiento que lo sigue.

EDUARDO ESPÓSITO

O'CLOCK

Raspar el hueso azul de la poesía
Preparar una pócima untuosa
y aromática
como para seducir a una elefanta
con restos de amores contrariados
de sueños enterrados en frasquitos
y una gloria que nunca supo poseernos

Sorber la médula
el caracú de lo que queda por tirar
al minuto del último naufragio
Que su poder proteico nos consuele
de este opio final
de su aliento de lija amortajada
sus vapores fungosos
y sus polvos

Y entonces (sólo entonces)
alzar la copa colmada a un nuevo día
Cada mañana una indócil golosina
birlada al maxiquiosco de la muerte.

HÉCTOR BERENGER

VIVIRÁS

Vivirás
construirás tu casa
en este mundo.
Olvidarás tu antiguo nombre.

-Aquí todos nacimos para olvidar nombres amados-

 Sin duda
 vivirás
 y olvidarás.

 La vida es nuestro exilio
 verdadero.

MARCELO LEITES

SOY

Yo soy mi cara en el espejo
mi cara detrás del espejo
soy lo que no se ve a simple vista
soy tus ojos en los que me miro
soy la palabra de un dios agonizante
soy un animal que apenas aprendió a caminar
yo soy otro lugar al que todavía no llego
soy el grito callado de la muerte,
el que muerde las lentas letanías del letargo,
el agua deslizándose por las grietas
de la tierra trémula.
Soy la sombra silenciosa
de una calle oscura,
el que se encuentra
después de un largo viaje.
Yo soy el que duda
más allá de los límites del cuerpo.
Soy mis manos y mis piernas.
Soy el que se afirma donde no estoy.
Soy el que mira el horizonte
que se corre cada vez más lejos.
Yo soy cerca y soy lejos
yo soy el otro que fui una vez
y soy el que seré
Soy todo lo que no puedo dejar de ser
Soy el margen de mí mismo
soy
soy
soy afuera
y soy adentro.

JAVIER GALARZA

GESTUALIDAD

necesito algo del orden de tu mímica:
esos gestos que te visten y desvisten.
tus juegos, tus mentiras.
si. creo que necesito eso:
deslumbrarme en la ostentación
de tus carencias.
algo del orden de los ademanes
y palabreríos que te velan.
buscar la verdad allí: donde no estás.
para aprender a no saberte. intuyendo
que permanecerás por siempre en lo no dicho.
en la dimensión inasible de las insinuaciones.
así. como apenas susurrada.
bella. evasiva. inmaculada. confusa.
y resguardada en tu secreto.

LAUTARO ORTIZ



POEMA DEL SUEÑO QUE LA AMABAN

Esa mujer que duerme viene a cuento del sueño que la amaban.
Desde los pies a la cabeza era
una virgen limpia en los escalones del amanecer
paseando silenciosa
entre el tabaco del que escribe y la cabeza del que lee
totalmente entregados a la suerte del alfabeto los dos
con el sexo en alto como faroles en la humareda
y con la misma confianza sobre el final del cuento:

el que lee la ve dormir a su lado
el que escribe sueña que la amaba.

PABLO OHDE

FINISTERRE

Anquenor el joven, la mujer con zuecos
y todos los hombres del país del sur
te saludan Atlante
también han venido los astrólogos
y los hombres devoradores de monos
quieren conocer el lugar en donde la tierra y el cielo se confunden
porque supieron de tortugas con el mundo en sus espaldas
también les dijeron de elefantes y de un dromedario
ahora están aquí, en la tierra estéril
y creen que acaso el mar y los países diferentes
harán que cambies
hay carnaval
hombres montados sobre enormes ubres
alambiques de un alcohol extenuante
todo en honor al gigante
termina la fiesta
y se van marchando
con una invitación a que conozcas su tierra

¿pero dejar todo
la bóveda la aldea y el paisaje

abandonados a los hombres
bajo la mirada
agorera
de los pájaros?

MARIZEL ESTONLLO

BLUES PARA UN FANTASMA DESAMPARADO

Y el ahogo del grito se transforma
en aquella trompeta en un dulce bálsamo
como lo hace el tiempo
después del tiempo.

Cuando el miedo hecho llaga
Irrumpe en un día
cuando se sabe de ese miedo origen del miedo
Ese que es ardido siempre y en el fondo de si mismo
ataca como una costumbre
detrás de las rosas compradas en el bar.
Ataca aplastando
devorando como Cronos
Los incipientes brotes del placer

Entonces esa llaga
Abierta al crepúsculo
es velada .
Un cante jondo le ronda .
una tristeza la acecha
Redobla su vuelta en trapecio de pan cotidiano
Y se espera que caiga.

Mientras tanto
se desea la lluvia.

Esa Otra tristeza mayor
Esa llaga del cielo
Donde era el grito ahora resplandece el silencio
Y el silencio es un laberinto sinfín en la corola de la rosa:
Un cono, triángulo de palabras que gira sobre uno sus lados
Y alumbra la interioridad de Dios

ALICIA PASTORE



insomnio
el insomne ve la luz
en la ventana extranjera,
se desvela
sin ver su sombra
en la pared

un nudo imaginario
lo detiene de este lado,

no llega una caricia
ni un alarde
a sostener
su íntima lucha

un punto de fuga
lo sorprende al alba
se parece a la muerte,,,

MARINA KOHON

DE LA AUSENCIA DE ROTACIÓN…

sólo existe
una curva
que resbala por la hendija de luz
entre tu boca y la mía
sólo un roce de albores
en las tres dimensiones de tus dedos
cesa el giro de vértigo

en el mundo:
un imperceptible
cimbrar del silencio

BEATRIZ VIGNOLI

LA CAÍDA

Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.

SERGIO KISIELEWSKY



Ponía las llaves en la biblioteca
y vos llevabas tu guardapolvos al armario.

Yo amaba saber que te iba a querer toda la vida.

Desplegaba el sofá cama y nuestra hija
no llegaba a los dos años.

Te amaba.
Amaba verte en Valeria, sabía que tu padre
combatió a los que odiaba mi padre.

Luego vino el mar, los tullidos,
la sombra de la sombra en el país del trabajo no fijo.
Me pudrí y te cansaste.

Pero yo me cansé de mí.

Y aquí estoy.
Miro por la ventana de una habitación ajena.
Vivís a ocho cuadras como mi hija
y te ponés a soñar
que alguien te querrá.

Las comidas, los hoteles, los pocos asados y tus canciones de Baderek.

Todo ocurre alrededor del fuego.
El fuego en que nos quemamos
“La poesía es conocimiento implacable”.
VICENTE ALEIXANDRE

CANDELARIA ROJAS PAZ

REVOLUCION COMPARTIDA DEL ESPIRITU

A Hugo Toscadaray

Puedo nombrarte de mil maneras pero encontré poesía en esos pedazos que te faltan… capitalismo de lo negro que se abre paso por los canales mas profundos de la tierra… mar de cactus donde se resguardan animales feroces y despellejados… mordiscones clandestinos del ser y de todos los seres en cada glóbulo rojo en torrente desaforado y purulento… rugir de esos desparpajos de vientos, suburbios malditos del aire con hojas quebrajadas y sin huesos … bruñidos carbones de cada hoguera, encendidos de furia comiéndose el oxígeno y vomitando humo bendito con agujeros amarillos…láminas de hostias enmohecidas de la iglesia saqueada … los rincones mas impúdicos que expulsan cualquier latido, ahí es donde la poética sangra …sangra hasta el vacío mas insondable…es entonces ahí en que estás …y te miro la belleza indomable de la misma muerte, el espanto de las cosas, y huye el mundo y hasta el ojo mismo…es ahí en que te nombro, donde el vacío, desesperado, abre paso a todo lo demás… y es en su necesidad mas dionisíaca , todo lo que solo lleva luz inconmensurable

JUAN CARLOS VECCHI

LOS GATOS MUERTOS

Tumbas vacías
caen de mis ojos
cuando la noche
sale a cobrar cuentas
con sus gatos muertos.

Jamás llega
el día del perdón
y la madrugada
es una brisa de cal,
un bostezo vagabundo
de dioses machos
traicionados,
tirados como dados
sin gloria.

¿Quién arriesga los ojos
entre la fiebre y el adios?

Los veo corriendo
mojados por una lluvia de piedad;
mi corazón es el ojo
de un ternero degollado.

NORMA ETCHEVERRY

EL ORIGEN

Cuelgan geranios rojos de los balcones.
Inevitables geranios rojos en todos los balcones.
Maravillosos geranios rojos cuando estallan las bombas.
Ancianos con boina y bastón, caminando despacio por la orilla del Kadagua. Los carteles denunciando el apaleo a los jóvenes de Geñe. El puente viejo y la ropa blanca tendida, flameando sobre el río.
Ancianos con boina y bastón, sentados en los bancos de la parroquia de San Severino, bajo la torre tardía del Barroco.
Ancianos con boina y bastón, hablando en una lengua que les viene del fondo de la historia. Ningún filólogo rozará el origen de su lengua, ni su gran secreto.
Testigos serenos de un tiempo antiguo, protagonistas de un pasado remoto que siempre vuelve.
Un duelo mudo es el que viene del encierro, lejos de casa, un silencio a gritos que llega hasta los balcones.
Los rostros en blanco y negro están en todas partes. También en los balcones y en las calles.
La lengua primitiva, un clamor sordo, intraducible, habla.
Inevitables, los geranios rojos permanecen.
Azpitik doa ura, murmura.
El agua va por debajo, canta.