miércoles, 15 de febrero de 2017

MARTÍN RANINQUEO



POEMA ROJO

No, no era la respiración del sol
color manzana purpurando el monte.
No eran pétalos de claveles rojos
que algún dios irradiaba desde el cielo
sobre la untuosa espera de la turba
Tampoco era la luz de Marte dando
pinceladas en la tela de nieve.
No era el diablo arrojando una copa
de vino tinto en una boca de tierra.
Poetas, era sangre de un soldado 
en las islas de la niebla.

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